Três delícias de uma só vez
Jorge Drexler
Todo se transforma
... Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.
Guitarra y vos
¡Que viva la ciencia, que viva la poesía! ¡que viva siento mi lengua cuando tu lengua está sobre la lengua mía! el agua está en el barro, el barro en el ladrillo, el ladrillo está en la pared y en la pared tu fotografía
Es cierto que no hay arte sin emoción y que no hay precisión sin artesanía
como tampoco hay guitarras sin tecnología
tecnología del nylon para las primas tecnología del metal para el clavijero
la prensa, la gubia y el barniz: las herramientas del carpintero
el cantautor y su computadora, el pastor y su afeitadora, el despertador que ya está anunciando la aurora
y en el telescopio se demora la última estrella
la máquina hace el hombre... y es lo que el hombre hace con ella
el arado, la rueda, el molino
la mesa en que apoyo el vaso de vino
las curvas de la montaña rusa
la semicorchea y hasta la semifusa
el té, los ordenadores y los espejos
los lentes para ver de cerca y de lejos
la cucha del perro, la mantequilla
la yerba, el mate y la bombilla
estás conmigo
estamos cantando a la sombra de nuestra parra
una canción que dice que uno sólo conserva lo que no se amarra
y sin tenerte, te tengo a vos y tengo a mi guitarra
Hay tantas cosas
yo sólo preciso dos
mi guitarra y vos
Milonga del Moro Judío
Por cada muro un lamento
en Jerusalén la dorada
y mil vidas malgastadas
por cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
y aunque sangro de tu herida
y cada piedra querida
guarda mi amor más profundo,
no hay una piedra en el mundo
que valga lo que una vida.
Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé que Dios es el mío
ni cuales son mis hermanos.
No hay muerto que no me duela,
no hay un bando ganador,
no hay más dolor
y otra vida que se vuela.
La guerra es muy mala escuela
no importa el disfraz que viste,
perdonen que no me aliste
bajo ninguna bandera,
vale más cualquier quimera
que un trozo de tela triste.
Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé que Dios es el mío
ni cuales son mis hermanos.
Y a nadie le di permiso
para matar en mi nombre,
un hombre no es más que un hombre
y si hay Dios, así lo quiso.
El mismo suelo que piso
seguirá, yo me habré ido;
rumbo también del olvido
no hay doctrina que no vaya,
y no hay pueblo que no se haya
creído el pueblo elegido.
Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé que Dios es el mío
ni cuales son mis hermanos.